Las enseñanzas que mi tío me ha proporcionado a lo largo de mi existencia han sido dos. ¿Que qué forma de comenzar un blog es esta? Pues no lo sé y me da igual.
La primera, y la que más utilidad de las dos tenga probablemente, consiste en cómo comerse un yogurt sin cucharilla. Una técnica limpia, y casi fácil de llevar a ejecución (digo casi, porque puede darse el supuesto de que usté no tenga dientes, en cual caso, espero que tenga lengua). No recuerdo muy bien si su enseñanza contenia la doctrina del destape total del yogurt, pero he de decir que, para una mayor agilidad a la hora de succionar (esto va pintando bien), en mi opinión, con un destape parcial será suficiente. Habiendo ya subido la mitad (o incluso menos) de la tapa del yougurt, hemos de pasar a la chicha del asunto. Teniendo sumo cuidado de no volcar el contenido lácteo, hemos de colocar la unión de la base del yogurt con el lateral entre uno de nuestros incisivos centrales superiores y uno de los inferiores (yo soy de preferir el derecho en ambos casos). Una vez puesto en este sitio, hay que morder y mover la cabeza, que no el envase, hasta producir una rotura. Esta será la vía de salida del tan preciado sustento.
Ahora viene la parte divertida del asunto. Hay que chupar y succionar para obtener el líquido. ¿Que qué tiene de divertido esto? que anoche por obligación vi una escena pornográfica (por llamarla de alguna forma, porque a mi lo que es pornerme, no me purso mucho) en la que una mujer esparcia leche (adivino que entera, por el rastro que dejaba) sobre su cuerpo:
- Eso es un desperdicio, ¡que hay crísis!
- No hombre, si es un sistema de circuíto cerrado, es la misma leche siempre.
Si tienes ganas, en casa y si es posible sin público, puedes emular la acción y esparcir todo el contenido por tu cuerpo.
Está curioso ver como pasan los conocimientos de una generación a otra y se van perfilando y tomando nuevas dimensiones, sobre todo si tenemos en cuenta que las palabras textuales (por aproximación) de mi tío fueron:
-Pos le pegas un bocao y chupas.
La segunda de las enseñanzas que mi tio me ha impartido es cómo hacer un yo-yó con una brida de las que sujetan pilas de ladrillos.
Un conocimiento que en principio puede parecer poco útil, y probablemente lo sea, pero siempre está bien saber que hacer con las bridas de ese secuestro que nunca llegué a cometer.
En primer lugar citaré los artilugios y requisitos que se precisan para transformar la cinta:
-Hilo
-Un cazo
-Agua
-Una cocina
-Una obra cerca de tu casa
-Un mechero
-Unas tijeras
-Estar vivo
-Estar aburrido
-Tener manos (en caso de no tener, tener a disposición a alguien que sí)
-Llegar al fuego de la cocina (en caso de no llegar, tener a disposición a alguien que sí)
-Una brida
Una vez que tenemos la brida entre las manos, hemos de hacer una espiral con ella, enrollandola desde uno de los extremos, pero dejando un hueco en el medio para, posteriormente, pasar por ahí el hilo y atarlo para que guarde la forma. Ahora hay que preparar un cazo con agua hirviendo, introducir la espiral dentro y aguradar hasta que esta coja forma (el tiempo no lo sé, ni lo voy a averiguar, a su disposición queda).
Una vez que se saca la espiral del agua hay que cortar los hilos (y aquí pasan a la acción las tijeras) y en teoría debería haber un yo-yó aún que también puede salir una cosa más rara.
Bon dia!
sábado, 23 de mayo de 2009
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